PARALEL SYNCRONIZED RANDOMNESS

It's very simple to describe my life: music, art, tango, journalism and muse addict! I've crated a whole new and colorful world in my head.

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Crónicas de adelgazamiento de una morza empedernida - Día 2, 3 y 4

Tuve esto abandonado todo el fin de semana, por cuestiones de trabajo. Llegaba a mi casa lo suficientemente muerta como para no poder sentarme a pensar un poquito y contarles cómo ha sido el avance de @IriLuis los últimos días.

La verdad debo decirles que no ha habido ningún tipo de avance. Este fin de semana estuvo lleno de salidas de dieta, de vagancia y, por supuesto, de alcohol.

Comencemos con el día viernes, que sí tuvo un inicio apegado al objetivo. Un buen desayuno, una caminata convincente, y un almuerzo decente. El problema se presentó cuando nos tocó trabajar juntas en la tienda, que presenta siempre una tentación enorme, teniendo un kioco superpoderoso muy cerca y una farmacia con chucherías importadas a un piso de distancia.

A pesar de eso, aguantó. Pero sólo aguantó hasta las 7 de la noche, cuando empezó a pegar el hambre. Y, debo admitirlo, yo fui como el diablillo que también la empujó hacia el mal camino y terminamos, a las 10.30pm, en la Castellana comiendo pizza con pepperoni, nada más y nada menos. Bueno, pudo haber sido peor, no?

Luego pasamos al sábado, y de nuevo fue mi culpa que ella se saliera de su dieta, ya que preparé panquecas de ricotta con fresas y miel para todos, que, modestia aparte, me quedaron brutales. Además, como me desperté tarde, yo no pude ir a caminar, pero le dejé de tarea que lo hiciera ella sin mí. Obviamente, no lo hizo. Ella necesita de esa persona que la esté ladillando todo el día para que se levante a salir de su sedentarismo.

Mientras tanto, yo me fui a trabajar y la dejé con el difícil trabajo de aguantar tentaciones y cumplir la dieta por su cuenta, cosa que obviamente tampoco hizo. La niña cenó empanada, así como si fuera cualquier cosa, pues. Y, como para ponerle la cereza al helado, en la noche del sábado vinieron unos amigos a beber y a joder, lo que implica unos cuantos cubalibres y demasiado engordamiento incluido. Claro, en ese momento a nadie le importó esto y nos concentramos sólo en pasarla bien y burlarnos de quienes estaban pasaditos de traghos.

Y así llegamos al domingo, donde la niña tampoco quiso levantarse a caminar ni cumplir la dieta en una sola comida. Se aprovechó de que yo pasé el domingo entero trabajando y que no estaba supervisándola para decidir que almorzar pizza y cenar empanada gallega eran unas ideas excelentes.

Estoy segura que para el inicio del lunes no sólo no habrá adelgazado ni medio gramo, sino que más bien debe estar pesando más. Nadie dijo que sería fácil, pero tampoco me imaginé que tendría que empezar a cumplir funciones de madre y de persecución.

Hasta aquí los dejo por ahora. En la noche actualizaré el día de hoy e intentaré no abandonar esto de nuevo. Ahora me dispongo a ser de niñera con @IriLuis.

Cambio y fuera.