Esto fue todo
De esta manera, se acabó el pan de piquito, se dio lo que se daba. En fin, se acabaron mis vacaciones. Me quedan dos cortos días, escasas 48 horas para iniciar el tercer año de mi vida universitaria, y la verdad es que mis expectativas sobre él se van haciendo cada vez más pequeñas.
El tercer año de la Universidad Monteávila, según las experiencias de mi hermana, todos sus amigos, y otros conocidos mayores que yo, es como el “más ladilla”, lo que termina explicando que es el más teórico. Es como el segundo filtro de la universidad (siendo primer año el filtro número uno), en donde realmente se va a ver quién es que se va a graduar de verdad en la universidad y quién se retira de la carrera.
No puedo negar que la cosa me asusta un poco, pero tampoco es que me desanima, sino que me crea una extraña sensación de tener que demostrar de qué soy capaz (y a ciencia cierta creo que ni siquiera yo lo sé hasta ahora), entonces me veo en una situación incómoda en la que de verdad no sé qué es lo que voy a terminar haciendo. Y con esto no quiero insinuar que exista la posibilidad de que me retire de la carrera, PARA NADA. Es más, creo que lo único seguro es que no me voy a retirar, la verdad no me veo estudiando alguna otra carrera o haciendo algo distinto. Sé que esto es lo mío, pero eso no quiere decir que no tenga derecho a asustarme un poco…¿o sí?
Pero bueno, quizás este montón de dudas se deba que estoy en una situación emocional un poco compleja. Bueno, no, no es compleja, sólo que yo soy lo suficientemente enrollada como para volverla un laberinto sin solución.
Resulta que este año conocí a una persona. Pero, no es cualquier persona. Con esto no quiero sonar cursi, ni hacerlo parecer una novela de Venevisión o algo así, pero es ese tipo de personas con el que tienes una conexión que te hace creer que lo conoces desde antes. Sí, así. Yo no creo en ridiculeces de ese tipo y termina pasándome a mí. Por boca de sapo.
La cosa es recíproca, pero obviamente no puede ser perfecto: el chico en cuestión tiene novia, una novia que quiere y adora, y a la que, obviamente, no va a dejar por mí (a pesar de que ya han pasado cosas entre nosotros, y haya admitido un montón de cosas). Y bueno, en realidad yo tampoco quiero ser la causa de su ruptura, y ya odio ese pensamiento que sigue rondándome a cada rato: “Natalie, eres un vulgar cacho”.
Lo que pasa es que supuestamente ella se iba a mudar este mes, conllevando eso a que terminaran. Pero no, eso no ha pasado. Ella aún vive aquí, y esto de esperar a la gente nunca ha funcionado para mí (o bueno, creo que a nadie). La cosa siempre termina en actitudes autodestructivas, y yo ya soy lo suficientemente autodestructiva como para incrementarlo.
El problema es que, como seguimos hablando todos los días y viéndonos bastante seguido, los sentimientos tampoco se reducen. Y eso de hacer una conexión fuerte con alguien que no va estar para ti, es como peligroso para mí.
En fin, ya esto se convirtió en un “Querido diario” y la verdad dudo que alguien que lea esto le importe lo más mínimo lo que yo estoy escribiendo aquí. Sólo necesitaba un pequeño espacio para drenar un poco lo que siento y esto fue lo más cercano y lo más fácil de llevar a cabo, creo.
Lo mejor es empezar la universidad, quejarme del horario y de los profesores, y superarlo. Ya.